Bello (Colombia), 1949. Vive actualmente en Guadalajara, México
Las mujeres de Flor María Bohout se entregan a la pasión, al instinto,
los excesos y al descontrol. Son mujeres que, a diferencias de las habitantes de los
paraísos de la publicidad, ya no desean
ser deseadas sino que desean. Y en ello se empeñan con manos, cabellos,
senos, uñas, dientes, piernas y vaginas.
No le temen a la carne, sino que buscan en ella su
cielo. Y lo hacen desde una posición
activa. En el juego de los sexos, se resisten a ocupar el papel del fetiche: inauguran en los imaginarios del arte colombiano la inédita categoría de la mujer-sujeto
sexual.
Los cuerpos de Bouhot son paganos por su ruptura
definitiva con la anatomía piadosa que se había establecido en la
representación de los cuerpos colombianos desde sus fuentes barrocas. Esta
anatomía privilegiaba ciertos órganos, los aéreos, los relacionados con el
cielo como el rostro, las manos y los brazos, en
detrimento de la zona innoble que
quedaba cerca de la tierra y debajo de la cintura, creando todo un sistema (la anatomía en pendiente de la que habla Vigarello), de lo más valorado en la parte superior a lo más vil en la parte inferior
.
Los
cuerpos de Flor María, al contrario son totales. Sus mujeres están representadas
de los pies a la cabeza. Ya no están fragmentadas ni por los preceptos de la anatomía
piadosa ni por la mirada voyeurista masculina de la
iconografía publicitaria. Un deseo salvaje rebautiza estos cuerpos y les devuelve su
totalidad. En un inédito acto de autoconciencia erótica, el deseo se expresa
aquí en las pestañas, en las lenguas, en la caída de las bocas, en las manos
crispadas, en la tensión de las piernas, en la turgencia ce las caderas, en los
dedos de los pies. Una nueva anatomía, la del deseo, se ha instaurado. Y es una mirada de mujer la que
construye ahora estos cuerpos, mientras
mira los mecanismos y la gestualidad de su propio deseo.
Así, estos cuerpos
logran desnudarse, no sólo de vestidos, sino de clichés, estereotipos,
idealidades e incluso de manierismos pornográficos. Una tarea nada fácil, porque el tema de la
desnudez ha sido problemático en nuestra
tradición. Sin embargo, estos cuerpos desvergonzados de Flor María, desconocen las
expulsiones del Edén, las manzanas aleccionadoras, las serpientes capciosas. Se instalan sin remordimientos ni sombras en sus propios y autónomos paraísos
de vida, lujuria y carne
Cuerpos de mujer plenos, enfáticamente desnudos,
decididamente sexuales, asertivos, monumentales, habitantes del exceso.
Tomado del libro "Cuerpo de Mujer: Modelo para armar" de Sol Astrid Giraldo.





Flor maría es una de las mejores artistas plásticas eroticas de Colombia,en sus obras se nota de dominio de la mujer, el extasis, plenitud máxima en los encuentros corporales. Felicitaciones a la maestra
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